
LA LOTA,
Una herramienta para la salud
La lota es una herramienta terapéutica con una historia que se remonta a la antigüedad.
Lejanas culturas del mundo hindú y del Egipto clásico la conocían y con ella practicaban la ducha nasal. Actualmente es una técnica reconocida por su eficacia; los practicantes del yoga y los seguidores de la medicina ayurvédica conocen bien esta provechosa manera de prevenir y curar.
Su principio es sencillísimo: agua, sal y la gravedad terrestre; sal en la proporción del agua del mar (aprox.); agua a temperatura corporal, disuelta y aplicada primero a uno de los orificios nasales, con la cabeza inclinada a un lado y ligeramente levantada para que se produzcan los vasos comunicantes a medida que entra la solución salina y después por el otro orificio nasal. Muy importante, ¡no hay que aspirar! El agua va pasando muy suavemente de una fosa a otra, la mitad del depósito por un agujero y la restante por el otro.
No tiene contraindicaciones, está aconsejada de forma especial en el tratamiento de la sinusitis, detiene los resfriados, mejora los procesos del riego sanguíneo craneal, esclarece el pensamiento, atenúa la ronquera y alivia el síndrome de la abstinencia en el tabaquismo. Su uso es también aconsejado para los niños. En caso de salud estable, utilizar dos o tres veces por semana; en caso de afección, hasta dos o tres veces por día.
¿La conoces?
¿La has utilado?
¿Qué opinas de ella?
¿Sabes dónde encontrarla?
Esperamos tus comenatrios.
Imma Maside
3.21.2006
3.20.2006
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Una muchacha estaba aguardando su vuelo en la sala de espera de un gran aeropuerto.
Como debía esperar varias horas decidió comprar un libro y un paquete de galletas.
Se sentó en los asientos de la sala VIP del aeropuerto para poder descansar y leer en paz. Al su lado se sentó un hombre que abrió una revista y comenzó a leer. La bolsa de galletas estaba entre ambos. Cuando ella tomó la primera galleta, el hombre también tomó una.
Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Apenas pensó: "Pero, que descarado. Si yo pudiera le daría un golpe en el ojo para que nunca más se le olvide".
Cada vez que ella tomaba una galleta, el hombre también tomaba una. Aquello la dejaba tan indignada que no conseguía reaccionar. Cuando quedaba apenas una galleta, pensó: "ah... que será lo que este abusador va a hacer ahora?"
Entonces el hombre dividió la última galleta por la mitad, dejando la otra mitad para ella.
Ah!..... Aquello era demasiado! Se puso a bufar de la rabia! Entonces cerró su libro, tomó sus cosas y se dirigió al sitio de embarque.
Cuando se sentó confortablemente en el interior del avión, miró dentro de su bolsa para sacar la revista y para su sorpresa vio que su paquete de galletas estaba allí, todavía intacto y cerradito!!!!
Sintió tanta vergüenza.
Solo entonces percibió su gran error
El hombre había compartido sus galletas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado, mientras que ella muy trastornada, pensaba que estaba compartiendo las de ella con él.
Y ya no había más tiempo para explicar...ni para pedir disculpas.
Cuantas veces, en nuestras vidas, estamos comiendo las galletas de los demás y no somos conscientes de ello?
Cuantas veces hemos sentido la sensación de que nos están quitando sin pensar que estamos compartiendo
